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Foto: MotoGP

Yamaha no ha dudado en responder a las declaraciones de su actual piloto Quartararo y demuestran como la relación entre ambas partes está cada vez más rota

La relación entre Fabio Quartararo y Yamaha atraviesa uno de sus momentos más delicados. El desencuentro entre el piloto francés y la estructura japonesa viene de lejos, pero las últimas semanas han dejado todavía más evidencias de una distancia que parece cada vez más difícil de salvar.

Después de lo ocurrido en Aragón, Yamaha no ha querido guardar silencio. Desde Iwata han defendido sus decisiones y han respondido a algunas de las críticas que Quartararo ha ido realizando durante esta temporada.

Uno de los encargados de hacerlo fue Massimo Meregalli. El team manager de Yamaha explicó los planes de la marca para los próximos entrenamientos y confirmó que algunos de los pilotos que formarán parte del futuro de la estructura tendrán la oportunidad de probar la nueva moto.

En los test haremos probar a Razgatlıoğlu y muy probablemente a Guevara, porque el próximo año estarán con nosotros. Todos los constructores han tomado esta decisión. Martín y Ogura no probarán la Aprilia, Bagnaia no probará la Ducati, Acosta no probará la KTM y tampoco nosotros dejaremos a Miller probar nuestra 850”.

Pero Meregalli no se quedó únicamente en la explicación de los test. El responsable de Yamaha aprovechó también para lanzar un mensaje a Quartararo, poniendo como ejemplo precisamente a Jack Miller, cuya actitud considera más positiva a pesar de las dificultades que atraviesa el proyecto.

Fabio debería tomar ejemplo de Jack, que siempre da el máximo y se asegura de que, aunque estemos en dificultades, el buen humor continúe”.

😬 Un desencuentro que viene de lejos

La tensión actual no se entiende únicamente por lo sucedido en Aragón. El problema entre Quartararo y Yamaha comenzó a hacerse especialmente evidente cuando el fabricante japonés tomó una de las decisiones más importantes de su proyecto de MotoGP: abandonar el tradicional motor de cuatro cilindros en línea para apostar por el nuevo V4.

Quartararo recibió la noticia durante el otoño de 2025 y nunca terminó de digerirla. El francés habría preferido afrontar sus últimos años con Yamaha con un propulsor conocido y que, pese a las limitaciones de la M1, todavía le había permitido luchar por resultados importantes.

El cambio de filosofía de Yamaha supuso, por tanto, mucho más que una evolución técnica. Para Quartararo significaba afrontar una etapa completamente diferente justo cuando su relación con la marca se acercaba a su final. A partir de ahí, las diferencias entre ambas partes se han ido haciendo cada vez más visibles.

Las pruebas también se han convertido en un problema

Uno de los puntos de fricción más recientes está relacionado con los nuevos componentes que Yamaha está llevando a pista. Quartararo ha reclamado en numerosas ocasiones una mayor velocidad en el desarrollo de la M1. Sin embargo, desde Yamaha consideran contradictorio que, cuando llegan nuevas piezas para intentar solucionar los problemas de la moto, el francés también cuestione el tiempo que se emplea en probarlas.

Paolo Pavesio, director general de Yamaha Motor Racing, fue todavía más contundente al explicar esta situación.

Fabio se queja regularmente de que no hacemos evolucionar la moto y, cuando le hacemos probar nuevos componentes, nos lo reprocha diciendo que se pierde tiempo. Le falta un poco de objetividad”.

La frase resume a la perfección el problema que existe actualmente dentro del box: Yamaha necesita información para desarrollar su nuevo proyecto, mientras Quartararo parece cada vez menos dispuesto a sacrificar tiempo de pista en pruebas que no le ofrecen resultados inmediatos.

⚔️ Una despedida cada vez más complicada

Todavía quedan tres meses de temporada y nueve Grandes Premios por delante, aunque la cifra se reduciría a ocho si finalmente no se disputa Qatar. Sobre el papel, queda tiempo suficiente para que ambas partes puedan rebajar la tensión. Pero la sensación actual apunta en otra dirección.

Quartararo ha perdido buena parte de la paciencia después de varias temporadas en las que Yamaha no ha conseguido devolverle una moto capaz de luchar regularmente por las posiciones delanteras. El cambio al V4 tampoco ha servido para recuperar la confianza del francés en el proyecto. Yamaha, por su parte, necesita precisamente todo lo contrario: tiempo, paciencia y compromiso para desarrollar una moto completamente nueva.

La situación es especialmente complicada porque ninguna de las dos partes parece encontrarse ya en el mismo punto. Quartararo necesita volver a sentirse competitivo y tiene su futuro encaminado lejos de Yamaha. La marca japonesa, mientras tanto, necesita que todos sus recursos estén centrados en conseguir que el nuevo proyecto funcione.

Por eso, los últimos meses de Quartararo vestido de azul pueden convertirse en una convivencia incómoda. El francés quiere cerrar esta etapa cuanto antes y Yamaha necesita todavía aprovechar su experiencia para avanzar.

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