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El francés, que afronta sus últimos meses con Yamaha antes de cambiar de fábrica, lamenta haber convertido el fin de semana de MotorLand en un nuevo test sin resultados y deja una contundente declaración sobre el desarrollo de la M1.

La historia entre Fabio Quartararo y Yamaha se acerca a su final y las últimas semanas de convivencia comienzan a mostrar las cicatrices de una relación desgastada. Después de ocho temporadas juntos, un título mundial y años intentando devolver la M1 a la pelea por las victorias, el francés afronta sus últimos Grandes Premios vestido de azul antes de iniciar una nueva etapa con Honda en 2027.

MotorLand dejó otra imagen de la complicada situación que atraviesan ambas partes. Quartararo tuvo que abandonar la Sprint después de sufrir un problema de motor, precisamente después de dedicar buena parte del fin de semana a probar diferentes soluciones técnicas que no terminaron ofreciendo el avance esperado. El francés continúa cumpliendo con el programa de trabajo marcado por Yamaha, pero su horizonte deportivo ya está lejos de Iwata. Y después de lo sucedido en Aragón verbalizó como pocas veces hasta ahora el distanciamiento que existe respecto al futuro del proyecto.

🏆 Ocho años, un Mundial y una Yamaha que perdió el rumbo

Quartararo y Yamaha han recorrido juntos prácticamente toda la trayectoria del francés en MotoGP. Llegó a la categoría reina en 2019 de la mano de la marca japonesa y terminó convirtiéndose en la figura sobre la que se construyó el proyecto. El punto culminante llegó en 2021, cuando conquistó el Campeonato del Mundo de MotoGP. Un año después volvió a luchar por la corona y terminó subcampeón. En total, su etapa con Yamaha deja hasta ahora 11 victorias, además de un título y un subcampeonato.

Pero los números esconden dos periodos muy diferentes. La Yamaha capaz de pelear por campeonatos fue perdiendo progresivamente terreno frente a los fabricantes europeos. Ducati, Aprilia y KTM elevaron el nivel técnico de la parrilla mientras la M1 sufría especialmente para recuperar la competitividad perdida. Quartararo decidió finalmente poner fecha de caducidad a esa espera. 2026 será su última temporada con Yamaha y en 2027 cambiará de rumbo para incorporarse a Honda.

💥 Quartararo ya sabía que el motor iba a romperse

El Gran Premio de Aragón volvió a poner sobre la mesa uno de los problemas que han acompañado a Yamaha. Durante la Sprint del sábado, Quartararo comenzó a detectar una pérdida de prestaciones en la recta. Las sensaciones no eran nuevas: ya había experimentado algo similar anteriormente en Tailandia y supo inmediatamente lo que podía suceder.

“En la recta ya noté que el rendimiento del motor empezaba a bajar. Me pasó en Tailandia. Fue la misma sensación. Sabía que, en cualquier momento, iba a fallar”.

Finalmente, sus sospechas se confirmaron y la avería puso punto final a su carrera. Un abandono especialmente frustrante porque llegó durante otro fin de semana en el que el francés había dedicado una parte importante de su trabajo a evaluar material para Yamaha.

🧪 “Este fin de semana he actuado más como piloto de test”

La situación contractual de Quartararo podría haber llevado a Yamaha a reducir progresivamente su participación en el desarrollo de soluciones pensando en el futuro. Sin embargo, en Aragón ocurrió prácticamente lo contrario. El francés asegura haber probado hasta en tres ocasiones diferentes configuraciones de chasis, además de trabajar con un sistema de bieletas.

El resultado no le convenció.

“Este fin de semana he actuado más como piloto de test. Probé el chasis tres veces, pero no funciona. También tenemos un sistema de bieletas, pero no hay avances, así que estoy rodando con una moto estándar”.

Cada modificación supone también un cambio de referencias para el piloto. Aunque las diferencias entre dos configuraciones puedan ser pequeñas sobre el papel, las sensaciones encima de una MotoGP cambian y obligan a readaptarse.

Quartararo terminó reconociendo que llegó a sentirse desorientado durante el proceso.

“Cuando cambias de un chasis a otro, aunque la diferencia no sea grande, la sensación no es la misma. Estaba un poco perdido, pero así son las cosas”.

😤 Quartararo avisó desde la primera prueba

La frustración del campeón del mundo de 2021 no procede únicamente de que las nuevas piezas no funcionaran. Según explicó, su valoración sobre el material fue negativa desde la primera prueba, pero Yamaha decidió continuar comprobándolo.

“Ambos elementos no eran los mejores, pero lo intentamos varias veces, lo intentamos tres veces”.

Y fue todavía más explícito sobre su opinión inicial:

“Desde la primera vez ya dije que no era lo suficientemente bueno. Lo intentamos una segunda vez, lo intentamos una tercera vez…”.

Todo ese trabajo tuvo un coste. En lugar de poder centrar las sesiones en encontrar la mejor puesta a punto posible para MotorLand, parte del fin de semana terminó dedicada a comparar soluciones.

🔧 Un Gran Premio convertido en un test para Yamaha

Quartararo considera que la cantidad de pruebas realizadas condicionó su preparación para las carreras. Con cada cambio de chasis o geometría hay que volver a encontrar referencias, comprobar sensaciones y determinar si existe realmente una ganancia. Un proceso valioso para desarrollar una moto, pero que resta tiempo cuando el objetivo inmediato es encontrar unas décimas para la clasificación o preparar el ritmo de carrera.

“Este fin de semana fue más una sesión de test que una búsqueda de rendimiento”.

La frase resume uno de los dilemas que aparecen inevitablemente cuando un piloto de fábrica anuncia su marcha con tanta antelación: ¿hasta qué punto debe seguir involucrado en el desarrollo de un proyecto del que no formará parte? Quartararo todavía tiene que competir con Yamaha hasta el final de 2026 y quiere conseguir los mejores resultados posibles durante ese periodo. Otra cuestión diferente es trabajar pensando en una moto que evolucionará cuando él ya esté vestido con otros colores.

🚨 “De cara al futuro, no estoy en condiciones de ayudar. Y no quiero ayudar”

Y fue precisamente al abordar esa cuestión cuando Quartararo dejó la declaración más contundente de todo el fin de semana.

“En cualquier caso, de cara al futuro, no estoy en condiciones de ayudar. Y por motivos personales, no quiero ayudar”.

El francés no quiso profundizar en cuáles son esos “motivos personales”, pero sus palabras llegan en un contexto evidente: su etapa con Yamaha tiene fecha de finalización y su futuro deportivo estará ligado a Honda desde 2027. Eso no significa que haya dejado de trabajar durante la presente temporada. De hecho, lo ocurrido en Aragón demuestra lo contrario: Quartararo continúa probando las soluciones que la fábrica pone a su disposición y proporcionando información a los ingenieros.

Su prioridad, sin embargo, está en mejorar la situación actual.

“Estamos intentando progresar este año. Pero al final, si las cosas no mejoran, no hay mucho que podamos hacer”.

🔵 Quartararo y Yamaha afrontan sus últimos meses juntos

La relación entre Quartararo y Yamaha no puede reducirse únicamente a la frustración de sus últimas temporadas. Juntos alcanzaron la cima de MotoGP. El francés se convirtió en campeón del mundo y la fábrica encontró en él al piloto alrededor del que construir su proyecto deportivo durante años. Pero aquella Yamaha capaz de luchar por el campeonato quedó atrás.

Después de varias temporadas reclamando más potencia, agarre y capacidad de evolución, Quartararo tomó finalmente la decisión de buscar un nuevo desafío. Ahora queda completar una última temporada en la que ambas partes comparten todavía el objetivo de conseguir resultados, pero ya no necesariamente el mismo futuro.

MotorLand evidenció perfectamente esa extraña convivencia: Yamaha necesita desarrollar su MotoGP mientras Quartararo necesita rendimiento inmediato antes de marcharse. Y esta vez el francés dejó claro dónde coloca el límite: trabajará para intentar mejorar durante lo que queda de temporada, pero cuando se trata de construir el futuro de Yamaha, su implicación ya no será la misma.

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