El campeón del mundo explica cómo pasó del octavo puesto al liderato en apenas dos curvas y reconoce que incluso él se quedó en shock
Jorge Martín firmó en Le Mans una de las salidas más espectaculares que se recuerdan en MotoGP. El piloto de Aprilia arrancó desde la octava posición… y en apenas dos curvas ya estaba liderando la sprint del Gran Premio de Francia tras superar a Marc Márquez, Pecco Bagnaia y Marco Bezzecchi. Una maniobra absolutamente salvaje incluso para él mismo. “Estaba un poco en shock”, reconoció después de la carrera.
⚡ “Fue determinación, decisión y concentración”
Martín explicó que la clave estuvo en la preparación mental y en la confianza que empieza a tener con la RS-GP. “Tenía clara mi estrategia de salida, pero cuando sales octavo no puedes predecir lo que harán los demás”. El madrileño aseguró que todo ocurrió prácticamente de forma instintiva. “He ido encontrando mi sitio y viendo claro por dónde tenía que pasar”. Y dejó claro que no fue cuestión de suerte. “Es mucha improvisación, pero también mucha determinación, decisión y concentración”.
🏍️ Martín ya entiende la Aprilia
Más allá de la espectacular maniobra, el campeón del mundo quiso destacar el trabajo que está haciendo para adaptarse completamente a la moto italiana. “Poco a poco voy entendiendo dónde está el límite de la Aprilia”. Incluso confesó que el equipo realizó cambios importantes antes de la carrera sin haberlos probado previamente. “Hoy salimos con un setting diferente sin haberlo probado antes”. Una apuesta arriesgada que terminó funcionando a la perfección.
😮 “No me esperaba adelantar a tantos”
La maniobra en la curva 2 dejó sin palabras al paddock. Superar por fuera a Bagnaia, Márquez y Bezzecchi en plena salida es algo que prácticamente nunca se ve en MotoGP. Pero Martín aseguró que todo salió exactamente como imaginaba… o incluso mejor. “Tenía esperanza de adelantar, pero adelanté más de lo que me esperaba”.
🔥 “Iba en estado de flow”
Una vez se colocó líder, Jorge reconoció que entró en un estado mental especial. “No iba pensando nada, solo iba pilotando”. Y ahí apareció su mejor versión. “Iba en estado de flow”. El español incluso explicó que los pequeños errores llegaron precisamente cuando empezó a pensar demasiado en la victoria. “Cuando empecé a pensar un poco, empecé a cometer fallos”.
⚠️ El gran problema sigue siendo la clasificación
A pesar del triunfo, Martín volvió a insistir en el punto que más le preocupa actualmente: el rendimiento a una vuelta. “Tengo que seguir trabajando mucho en clasificación”. Porque, aunque esta vez pudo remontar desde la octava plaza, sabe que repetir algo así no es nada sencillo. “Mañana todos se saben el truco y en otros circuitos será mucho más difícil hacerlo”.
📖 Una inspiración muy especial antes de correr
La anécdota más curiosa llegó al final de la comparecencia. Martín explicó que cada día lee un versículo de una pequeña colección que guarda en un bote de cristal. Y justo el que leyó antes de la sprint parecía casi una premonición. “Para el hombre es imposible, pero para Dios no hay nada imposible”. Le Mans acabó demostrando que, al menos durante una tarde, tampoco hubo nada imposible para Jorge Martín.
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