Ferrari ha vivido uno de los GP más complicados de la temporada y encima en casa, Leclerc acababa contra las protecciones en la segunda vuelta y Hamilton no recuperaba después de un incidente de la primera curva
Ferrari abandonó Monza con un sabor mucho más amargo del esperado. El Gran Premio de casa debía ser el escenario perfecto para confirmar el paso adelante de la Scuderia, pero terminó convertido en un domingo de frustración, accidentes y nuevas dudas internas.
Mientras Charles Leclerc se despedía de la carrera en la segunda vuelta tras un durísimo accidente en la Parabólica, Lewis Hamilton volvía a poner el foco sobre el funcionamiento del equipo. El británico, además, dejó claro que no considera que el incidente de la primera vuelta con su compañero fuese responsabilidad de ambos.
Dos carreras consecutivas. Dos mensajes muy distintos. Un mismo problema.
🤔 Hamilton no quiere hablar de un incidente entre los dos
La carrera de Hamilton comenzó a complicarse desde los primeros metros. El británico se vio involucrado en el incidente con Leclerc en la primera chicane, perdió posiciones y tuvo que recuperar terreno durante la prueba.
Pero su interpretación de lo sucedido fue contundente. Hamilton considera que había ganado la posición antes de llegar al vértice y que, por tanto, no se trató de una acción en la que ambos pilotos tuvieran la misma responsabilidad.
Yo estaba por delante en la curva 2. En el vértice también estaba por delante. Así que no hubo ningún ‘nosotros’ en esto”.
Una frase especialmente significativa teniendo en cuenta que ambos pilotos comparten garaje en Ferrari y que la convivencia entre los dos será cada vez más importante a medida que avance el proyecto. Hamilton, además, quiso dejar claro que no piensa cambiar su manera de competir.
Mira, sabes que yo no corro de forma sucia. Siempre he competido limpiamente y de manera justa, y siempre he dejado espacio. Así que no creo que deban preocuparse por mí”.
El siete veces campeón del mundo también recordó su actitud desde que llegó a Maranello:
He llegado al equipo e intentado ser respetuoso con el espacio y, definitivamente, no poner al equipo en peligro. Mantengo mi postura”.
Hamilton no quiere que Ferrari tenga dudas sobre cómo va a competir. Y sus palabras llegan en un momento en el que la Scuderia necesita precisamente estabilidad entre sus dos pilotos.
😶 Leclerc paga el precio más alto
Si Hamilton terminó frustrado, Charles Leclerc vivió el peor desenlace posible. El monegasco defendía su posición frente a Oscar Piastri cuando perdió el control del SF-26 en la salida de la Parabólica y golpeó violentamente las barreras. La bandera roja fue inmediata y Monza quedó en silencio durante unos segundos que parecieron eternos.
Afortunadamente, Leclerc salió por su propio pie y, tras pasar todas las revisiones médicas, confirmó que el mayor susto había sido físico.
Más que el golpe moral, ha sido el golpe físico. Me preocupó no ver bien con el ojo derecho, pero ahora está todo bien. Me he hecho todas las revisiones y eso es lo más importante”.
Pero el piloto de Ferrari también dejó una explicación que puede resultar clave para entender el accidente.
En la primera vuelta me faltaba potencia y tuve que levantar el acelerador. En la segunda había mucha más potencia. Quería acelerar, pero primero me faltó un poco de potencia y después tuve demasiada. Tuve un latigazo y perdí el coche”.
Ferrari analizará ahora los datos de la unidad de potencia para comprobar exactamente qué ocurrió en esas primeras vueltas.
🔴 Dos pilotos que quieren ser protagonistas
El problema de Ferrari va mucho más allá del abandono de Leclerc o los comentarios de Hamilton. La Scuderia llega a la recta final de la temporada con dos pilotos que quieren exactamente lo mismo. Hamilton llegó a Ferrari para volver a luchar por victorias y campeonatos. Leclerc, por su parte, lleva años esperando que el equipo le entregue un coche capaz de convertir su velocidad en una candidatura real al título.
Ninguno acepta el papel de escudero. Esa igualdad puede ser una fortaleza cuando ambos empujan en la misma dirección. Pero puede convertirse en un problema cuando aparecen situaciones como la de Monza.
Hamilton ya había mostrado su frustración después de Zandvoort, cuando puso en duda la manera de gestionar las órdenes dentro de Ferrari y comparó el funcionamiento de la Scuderia con el de Mercedes. Ahora, en Monza, vuelve a marcar territorio.
📈 Mientras Ferrari discute, Mercedes celebra
Y mientras Ferrari trata de entender qué ocurrió, Mercedes salió de Monza con el resultado perfecto. George Russell y Kimi Antonelli firmaron un doblete, pero el gran golpe sobre la mesa fue el del italiano. Antonelli remontó desde la decimonovena posición hasta la victoria en casa, adelantando incluso a su propio compañero en pista para hacerse con el triunfo.
El resultado tiene una consecuencia todavía más importante para el campeonato: Antonelli amplía su ventaja al frente del Mundial mientras Ferrari vuelve a perder terreno. Leclerc se marcha de Monza sin puntos. Hamilton rescata una cantidad importante, pero vuelve a dejar claro que no está dispuesto a renunciar a su manera de competir ni a aceptar responsabilidades que considera que no le corresponden.
Ferrari soñaba con celebrar delante de los tifosi. Terminó viendo cómo Antonelli conquistaba Monza con una remontada histórica y cómo uno de sus coches acababa contra las barreras en la segunda vuelta. Dos pilotos. Dos mensajes. Y una sensación que empieza a instalarse en Maranello: el verdadero desafío de Ferrari ya no es solo alcanzar a Mercedes, sino aprender a gestionar a dos pilotos que siguen creyendo que pueden ser el número uno.
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