Quiles mantiene la cabeza fría en una situación muy complicada con la lluvia en Le Mans y logra su segunda victoria consecutiva afianzando su liderato
La lluvia volvió a convertirse en protagonista en Circuit Bugatti Le Mans y obligó a retrasar la salida de la carrera de Moto3, además de reducir la distancia total en siete vueltas tras las precipitaciones caídas durante la hora previa al inicio. Con la pista completamente delicada y todos los pilotos afrontando una situación inédita con los neumáticos Pirelli en mojado, el caos apareció prácticamente desde el primer metro.
🌧️ Inicio marcado por la lluvia
Las primeras víctimas llegaban ya en las curvas iniciales, con las caídas de Uriarte y David Muñoz nada más apagarse el semáforo. Aun así, en unas condiciones tan críticas, abandonar no era una opción para casi nadie y ambos intentaban reincorporarse rápidamente a la carrera sabiendo que cualquier cosa podía ocurrir.
En medio de todo ese caos emergía la figura de Máximo Quiles. El líder del Mundial firmaba una salida impecable y desde las primeras vueltas comenzaba a abrir hueco respecto a Adrián Fernández, gestionando mejor que nadie una pista extremadamente traicionera donde el margen de error era prácticamente inexistente.
Mientras Quiles imponía el ritmo en cabeza, la pelea por el podio seguía totalmente abierta. Morelli superaba a Kelso para colocarse tercero, aunque la situación de carrera cambiaba constantemente debido a las condiciones. Perrone también se iba al suelo, aunque conseguía levantar rápidamente la moto y continuar en carrera.
‼️ Romper el grupo con las caídas como protagonistas
La cuarta vuelta marcaba un punto de inflexión. Coincidiendo con el primer gran tirón de Quiles, las caídas empezaban a multiplicarse en todas las zonas del circuito. La pista no perdonaba y los errores comenzaban a repetirse, especialmente del tren delantero. Primero era Álvaro Carpe quien terminaba en el suelo cuando rodaba cuarto, y poco después caía también Morelli cuando ocupaba la segunda posición provisional.
En medio del auténtico festival de caídas, Quiles parecía ser el único capaz de mantener el control absoluto de la situación. El murciano seguía marcando el ritmo sin cometer errores, demostrando una enorme madurez bajo unas condiciones límite. Adrián Fernández intentaba reducir la diferencia en las últimas vueltas, pero el líder del campeonato seguía respondiendo con solvencia en cada parcial mientras Le Mans continuaba convirtiéndose en una auténtica prueba de supervivencia. Pese a ello Quiles no daba su brazo a torcer y volvía a ganar.
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