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Domenicali refuerza su discurso sobre como el nuevo reglamento no está dejando tan malas sensaciones como dicen los propios pilotos de F1

El nuevo reglamento de 2026 no está dejando indiferente a nadie. Tras solo tres Grandes Premios, la Fórmula 1 ya vive un intenso debate entre quienes celebran el aumento del espectáculo… y quienes consideran que se está perdiendo parte de la esencia del deporte.

La revolución técnica ha sido total. Motores con reparto equilibrado (50% combustión y 50% eléctrico), combustibles sostenibles, aerodinámica activa y monoplazas más pequeños y ligeros. Un paquete de cambios diseñado para modernizar la categoría, hacerla más atractiva y captar nuevos fabricantes.

La cara B del reglamento

En pista, el número de adelantamientos ha aumentado, algo que desde Liberty Media se interpreta como un éxito. Sin embargo, una parte del paddock y de la afición cuestiona cómo se están produciendo esos movimientos. El uso de la energía eléctrica ha generado adelantamientos más “simples”, donde activar el sistema adecuado marca diferencias difíciles de defender. El resultado: intercambios constantes de posiciones y una sensación de artificialidad que no convence a todos.

A esto se suma otro de los grandes puntos críticos: el “lift and coast”. La necesidad de gestionar la batería está obligando a los pilotos a levantar el pie incluso en clasificación, un momento que históricamente ha sido sinónimo de ataque absoluto. Una imagen que choca frontalmente con la idea de ver a los mejores pilotos del mundo exprimiendo cada metro del circuito.

Y hay más. Las diferencias de velocidad en determinados puntos del trazado han aumentado, elevando también el riesgo en pista. Situaciones como la vivida en Suzuka, con el incidente entre Oliver Bearman y Franco Colapinto, han servido para reforzar estas preocupaciones. En medio de este contexto, Stefano Domenicali ha decidido responder. El presidente de la Fórmula 1 no solo defiende el reglamento… también señala directamente a sus críticos.

El impacto en la carrera será limitado. Hay aficionados a los que encontraron estas carreras llenas de acción y muy emocionantes. En general, la reacción de los aficionados ha sido muy positiva”, aseguró en Londres.

Pero su mensaje más contundente llega al abordar el concepto de “adelantamiento artificial”, una de las críticas más repetidas:

¿Qué es artificial el adelantamiento? Un adelantamiento es un adelantamiento. La gente tiene poca memoria, porque en la era de los turbos de los años 80, había que ahorrar combustible en la carrera porque, de lo contrario, el depósito era demasiado pequeño. Y eso forma parte del juego. En términos generales, cuando hablamos de algo es estupendo, porque eso genera un debate constructivo. Lo que no me gusta es la gente a la que le encanta criticar. Criticar por criticar no ayuda a nadie y realmente no tiene ningún efecto”.

Se refuerza en unos datos que no reflejan la realidad

Domenicali se apoya además en los datos para reforzar su discurso. Según las cifras, la audiencia ha crecido más de un 20% en citas como Japón, Australia o China, un indicador que interpreta como una señal clara de que el producto funciona.

Si miro la encuesta sobre lo que está sucediendo en todo el mundo con los nuevos aficionados a la Fórmula 1, el resultado es magnífico. Todo el mundo se pregunta: ‘¿Qué está pasando?’. Hay mucha acción, y eso es lo que la gente quiere ver”.

Sin embargo, la otra cara de la moneda aparece en Europa. En mercados clave como Alemania, Austria, Francia o España, las audiencias han caído con fuerza, superando en algunos casos el 30%. Solo Italia escapa a esta tendencia. Una dualidad que resume perfectamente el momento actual de la Fórmula 1: más espectáculo para algunos, menos esencia para otros.

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