El cambio al motor V4 agrava el bajo rendimiento de Yamaha en el GP de Tailandia 2026, con cuatro motos entre las últimas posiciones y un preocupante déficit de velocidad punta.
El inicio del Mundial 2026 ha confirmado los peores presagios para Yamaha. El histórico fabricante japonés, que decidió abandonar su tradicional motor de cuatro cilindros en línea para adoptar una configuración V4 —la misma arquitectura que utilizan el resto de fabricantes de MotoGP—, atraviesa una fase crítica en su proceso de adaptación. El proyecto, iniciado hace más de un año, sigue en pleno desarrollo. Y el primer examen real, el Gran Premio de Tailandia 2026, dejó un diagnóstico duro: cuatro Yamaha entre las seis últimas posiciones.
📉 Resultados que preocupan
En Buriram, Fabio Quartararo fue el mejor clasificado de la marca, 14º, y sumó un punto más por deméritos ajenos que por méritos propios. Los abandonos de Marc Márquez y Joan Mir, además de la caída de Álex Márquez, le permitieron escalar posiciones. Sin esos incidentes, el francés habría terminado 17º.
Por detrás de él, Alex Rins cruzó meta a casi 33 segundos del ganador, Marco Bezzecchi, mientras que Toprak Razgatlioglu y Jack Miller cerraron la clasificación, este último a casi 48 segundos del vencedor. Un margen difícil de justificar en la categoría reina.
🚀 Un déficit alarmante en velocidad punta
Los datos refuerzan la sensación de crisis. Las Yamaha de Rins, Razgatlioglu y Miller registraron las velocidades punta más bajas del fin de semana (336,4 km/h). Quartararo apenas mejoró hasta los 338,5 km/h. La comparación es demoledora: las Aprilia de Bezzecchi y Jorge Martín alcanzaron los 345 km/h, mientras que la Ducati de Pecco Bagnaia se movió en cifras similares. Incluso la Honda de Johann Zarco superó claramente a la marca de Iwata. La diferencia no es solo de sensaciones: es estructural.
🤐 Silencio en el box y Pavesio al frente
En un movimiento tan llamativo como simbólico, Yamaha decidió que ninguno de sus cuatro pilotos compareciera ante los medios tras la carrera. En su lugar habló el máximo responsable del proyecto, Paolo Pavesio, que sustituyó el año pasado a Lin Jarvis al frente del equipo. “En este momento, creo que es correcto que sea yo quien explique dónde estamos”, declaró.
El mensaje fue claro y realista: “Vemos la diferencia que nos separa de los más rápidos. Tenemos una montaña que escalar. No será de un día para otro, no hay magia”. Un reconocimiento público de que la transición a la V4 está siendo más compleja de lo esperado.
🔧 Un proyecto a largo plazo… con presión inmediata
Yamaha sabía que 2026 podía ser un año de transición. Sin embargo, la magnitud del déficit competitivo ha encendido las alarmas. El proyecto Pramac-Yamaha, que abandonó Ducati para sumarse al plan japonés, también empieza a mirar el horizonte con inquietud. Cada salida a pista es un banco de pruebas. Cada sesión, una recopilación de datos. Pero mientras el resto pelea por victorias, Yamaha pelea por entender su propia moto. El cambio de filosofía técnica era necesario. La ejecución, por ahora, está siendo dolorosa. Y la montaña que menciona Pavesio no parece precisamente pequeña.
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