El español terminó 18º después de perder parte de la carga aerodinámica por un contacto con Arvid Lindblad y reconoce que el monoplaza está “un segundo por detrás de los puntos” y “dos del podio”.
Carlos Sainz terminó el Gran Premio de Estados Unidos con dos sensaciones difíciles de separar. Por un lado, la frustración por un incidente en la salida que condicionó su carrera. Por otro, la constatación de que, incluso sin ese contratiempo, Williams sigue demasiado lejos de las posiciones por las que realmente quiere pelear. El español fue especialmente claro después de acabar 18º en Austin: su objetivo ya no pasa únicamente por entender lo sucedido en el Circuito de las Américas, sino por cerrar cuanto antes una temporada que se le está haciendo especialmente larga.
💥 Lindblad condiciona su carrera desde la salida
Sainz realizó una buena arrancada y trató de ganar posiciones en los primeros metros, pero se encontró con el Racing Bulls de Arvid Lindblad. El contacto terminó con el Williams contra el muro y con daños importantes en el alerón delantero. “No entiendo qué ha pasado. No sé si Arvid me vio, pero me metió claramente contra el muro y me dio un golpetazo”, explicó después de la carrera.
El incidente tuvo consecuencias inmediatas en el comportamiento del coche. “Se rompió el alerón delantero y hemos ido con falta de aerodinámica durante el primer stint”, detalló Sainz. Eso convirtió las primeras vueltas en un ejercicio de supervivencia: el español perdió la posibilidad de aprovechar una fase de carrera en la que esperaba progresar y quedó atrapado en posiciones retrasadas.
⚖️ Sainz vuelve a cuestionar las sanciones
Más allá de los daños, el madrileño mostró su sorpresa por la ausencia de una penalización. “Me ha sorprendido. Este año me penalizan por todo y en la carrera me meten contra el muro… y nadie recibe penalización. Es lo que hay”, señaló. Sainz volvió así a cuestionar la consistencia de las decisiones de los comisarios durante una temporada en la que siente que el criterio no siempre ha sido el mismo.
Williams pudo recuperar parte del rendimiento una vez reparó el coche. “Tras el golpe, cambiamos el ala delantera en el primer pit stop, me hizo recuperar la carga y, a partir de ahí, pude remontar”, explicó. El español consiguió acercarse a Alex Albon en las últimas vueltas, aunque la posición de ambos hizo que el equipo evitara una batalla innecesaria. “Ser 18º o 19º da igual”, reconoció.
📉 “No podemos luchar por nada más”
El resultado de Austin volvió a mostrar una realidad que Sainz lleva tiempo señalando. Williams no tiene actualmente el rendimiento necesario para pelear regularmente por los puntos. “No podemos luchar por nada más”, sentenció. El español puso incluso cifras a la diferencia de rendimiento: “Es un coche un segundo más lento que los puntos y dos segundos más lento de lo que necesitaría para luchar por un podio”.
Sainz tampoco escondió cómo está viviendo este tramo del campeonato. “Se me está haciendo bola el final de año”, confesó. El madrileño sabe que las oportunidades de conseguir resultados importantes son limitadas y que buena parte de sus expectativas están ya puestas en el siguiente proyecto. “Espero, por mi bien, que el coche del año que viene sea mucho mejor que este”, añadió.
🏎️ Williams necesita otro salto
El equipo sí ha mostrado algunos signos de progreso durante el año. Bakú fue uno de los fines de semana en los que el monoplaza ofreció una versión más competitiva, pero Sainz considera que el salto necesario sigue siendo demasiado grande. El español no espera milagros en las carreras que quedan y asume que, salvo circunstancias excepcionales, el coche continuará moviéndose lejos de la zona alta.
La siguiente parada será el Gran Premio de México. El Autódromo Hermanos Rodríguez puede ofrecer unas condiciones algo más favorables para Williams por las características del circuito, pero Sainz mantiene un discurso prudente. “Dudo que hagamos algo mejor que un top 12 o 15”, adelantó.
🎯 El objetivo ya mira hacia 2027
Con pocas opciones de cambiar significativamente la dinámica del campeonato, la mirada de Sainz comienza a dirigirse hacia 2027. El español espera que Williams consiga dar un paso suficientemente grande como para dejar atrás esta situación y permitirle pelear con regularidad por objetivos más ambiciosos.
La distancia actual es demasiado amplia. Un segundo hasta los puntos y dos hasta el ritmo necesario para aspirar a un podio resumen perfectamente el tamaño del reto al que se enfrenta Williams.
El incidente con Lindblad condicionó la carrera de Sainz, pero su análisis fue mucho más allá de ese contacto. El problema de fondo sigue siendo el rendimiento del coche, una realidad que empieza a pesar a medida que se acerca el final de la temporada. “Se me está haciendo bola el final de año”, una frase que resume el estado de ánimo de un Sainz que ya mira al futuro esperando que el próximo Williams le permita volver a pelear por algo más que sobrevivir en mitad del pelotón.
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