La fábrica de Iwata presenta en Yakarta su primera MotoGP con motor V4, un giro histórico con el que busca salir de la crisis, aprovechar las concesiones y convencer a Fabio Quartararo en un 2026 decisivo.
Yamaha ha marcado este 21 de enero como una fecha clave en su historia reciente dentro del MotoGP. La marca japonesa ha presentado oficialmente su primera MotoGP con motor V4, una Yamaha M1 nacida para romper con años de estancamiento deportivo y tratar de igualarse, por fin, a Ducati, Aprilia, KTM y Honda. No es solo un cambio técnico. Es una apuesta de supervivencia.
🔄 El último comodín de Yamaha
Yamaha es actualmente la única marca situada en el rango D del sistema de concesiones, el nivel que más ventajas ofrece a los fabricantes con peores resultados. Y la casa de Iwata ha decidido utilizar ese margen para acelerar un proyecto radical antes del gran cambio reglamentario de 2027, cuando MotoGP pasará a motores de 850 cc.
El motor V4 llega, por tanto, como un atajo necesario para no quedarse definitivamente atrás… pero también como una declaración de intenciones: Yamaha ya no quiere esperar más.
🌏 Yakarta, símbolo de un cambio global
La presentación se celebró en Yakarta, un mercado estratégico para la marca, dentro de un evento corporativo de gran calado. El mensaje elegido como lema fue revelador: “Más cerca, vuelta tras vuelta”.
No se prometieron victorias inmediatas, pero sí un camino claro de progreso. Yamaha sabe que el margen de error es mínimo.
⭐ Quartararo, el verdadero motivo del V4
Más allá de la técnica, el trasfondo del proyecto es evidente: retener a Fabio Quartararo.
El francés ha sido claro durante las últimas temporadas: necesita una moto ganadora ya, no más promesas. Tras un 2025 en el que logró cinco poles exprimiendo una M1 claramente inferior, el ‘Diablo’ dejó claro que su paciencia se ha agotado.
En Yakarta, Quartararo asumió el reto, pero sin regalar titulares complacientes:
“Todos estamos yendo al límite. Este es un proyecto completamente nuevo y será un proceso largo, muy largo”.
🧪 Test decisivos y exigencia máxima
Quartararo confirmó que ha trabajado duro durante el invierno y que su compromiso es total… pero condicionado a los hechos:
“Dentro de dos semanas tendremos cinco días de test en Sepang. Será muy importante encontrar nuestra dirección y, con suerte, ser más rápidos que el año pasado”.
El francés detalló dónde espera notar el salto del V4:
“Hay margen de mejora en todos los aspectos: en el giro y en la potencia del motor. Eso es lo más importante”.
Después llegarán más pruebas en Tailandia, donde Yamaha deberá confirmar si el camino elegido es el correcto.
🔧 Un desarrollo sin tregua
El nuevo prototipo ya ha pasado por Misano y Valencia, primero con Augusto Fernández y después con los pilotos oficiales. Las sensaciones iniciales no fueron concluyentes, pero sí dejaron claro que el margen de evolución es amplio.
Ahí entra también Alex Rins, que destacó el esfuerzo constante del fabricante:
“Cada vez que probamos la moto había algo nuevo. Vamos a tener muchas piezas nuevas y mucho trabajo por delante”.
El español sabe que 2026 también será clave para su futuro dentro de la marca.
🏁 Todo o nada en 2026
Yamaha no esconde la realidad: este año se lo juega todo. El motor V4 no es un experimento ni un puente cómodo hacia 2027. Es una prueba de credibilidad. Si funciona, Yamaha puede volver a construir un proyecto ganador y mantener a Quartararo como piedra angular. Si no, el francés tendrá opciones… y la marca podría quedarse sin su mayor activo deportivo. En MotoGP no hay tiempo infinito. Y Yamaha, por primera vez en mucho tiempo, ha decidido apostar fuerte.
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