Quartararo lanza un mensaje preocupante tras Jerez: la M1 no destaca en nada y el proyecto sigue sin rumbo claro
Lo de Yamaha empieza a ser algo más que un bache. La marca japonesa atraviesa uno de los momentos más delicados de su historia reciente en MotoGP, y las palabras de Fabio Quartararo tras el test de Jerez no hacen más que confirmar una sensación que ya es evidente en el paddock: la M1 está perdida. Lejos de pelear por victorias, el equipo de Iwata lucha ahora por entender qué le ocurre a una moto que ha dejado de tener identidad. Y eso, en MotoGP, es el mayor problema posible.
⚠️ Quartararo: sin puntos fuertes… en nada
El propio Quartararo fue directo y contundente al analizar la situación actual de la Yamaha. El francés no escondió la gravedad del momento.
“El principal problema es que el año pasado la moto estaba bien, solo tenía dos grandes problemas: agarre y potencia. Pero hoy el problema es que no tenemos puntos fuertes. No puedo decir que me sienta bien al frenar, ni en la entrada, ni en medio de la curva, ni a la salida, porque no hay agarre, no hay rotación. Así que hay muchos problemas a todos los niveles”.
Un diagnóstico demoledor. Ya no se trata de corregir dos debilidades, sino de reconstruir prácticamente toda la base de la moto.
📉 La comparación que lo dice todo
El campeón del mundo de 2021 dejó una frase que refleja perfectamente el retroceso de Yamaha en comparación con el resto de la parrilla.
“El año pasado terminé a dos segundos de Álex, y este año a 35 segundos… No soy tonto, todavía sé pilotar. Así que no depende solo de mí”.
Más allá de la exageración, el mensaje es claro: el problema no está en el piloto, sino en el paquete técnico.
🔧 Muchas pruebas… pocos resultados
A pesar de las concesiones y del margen para probar, en Yamaha siguen sin encontrar soluciones reales. Durante el fin de semana y el test posterior, el equipo ha evaluado múltiples configuraciones sin resultados concluyentes.
“Ya hemos probado casi todo antes del lunes, porque solemos hacerlo durante el fin de semana. Hemos probado el nuevo chasis, los alerones… Así que no espero nada en particular de estos test. No creo que vaya a haber una gran mejora”.
Una falta de optimismo que refleja el momento crítico del proyecto.
🛠️ Sin motor… y tampoco es la prioridad
Sorprendentemente, ni siquiera el motor es ahora la principal preocupación dentro del equipo.
“Ni siquiera tenemos un motor para probar. Pero, sinceramente, la potencia es lo que menos nos preocupa”.
Esto evidencia que los problemas van mucho más allá de la velocidad punta. La Yamaha falla en todos los aspectos fundamentales de pilotaje.
🧠 Un pequeño rayo de esperanza… en el pasado
Paradójicamente, la única nota positiva del test llegó mirando hacia atrás. Tanto Quartararo como Rins mejoraron sus tiempos utilizando un carenado antiguo, muy similar al de la temporada pasada.
“Parece que encontramos algo de sensibilidad en la parte delantera. No es tanto rendimiento, sino una sensación que nos va a ayudar”.
No es una solución definitiva, pero sí una pista: el camino puede estar más cerca de lo conocido que de lo nuevo.
🚨 Una situación límite para Yamaha
Quartararo lo tiene claro: sabe lo que necesita, pero no consigue trasladarlo a la moto.
“En mi cabeza sé exactamente lo que necesito. Pero tenerlo en la moto es otra historia”.
Y mientras tanto, el tiempo corre. El francés ya mira al futuro con cierta resignación.
“Voy a exprimir al máximo esta moto porque quiero rendir hasta fin de año. Luego, ya sabes, 2027 es otra historia”.
🔚 ¿Reconstrucción total?
Yamaha no solo necesita evolucionar. Necesita reencontrarse. Volver a tener una identidad clara, una base sólida sobre la que construir. Porque en MotoGP, no tener puntos fuertes es lo peor que te puede pasar. Y ahora mismo, Yamaha está más perdida que nunca.
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