El nuevo motor de la M1 complica la pretemporada 2026 y Fabio Quartararo evidencia su malestar en Buriram
La revolución técnica que Yamaha prometía con la introducción del motor V4 en la M1 no está siendo un camino recto. Más bien, está resultando una transición llena de baches. Tras un primer test complicado en Sepang, donde problemas técnicos obligaron a detener la actividad durante una jornada completa, el segundo ensayo en Tailandia ha vuelto a exponer las dificultades del proyecto.
En el Test de MotoGP en Buriram 2026, la nueva Yamaha MotoGP Team volvió a quedar lejos de la referencia. Y su líder, Fabio Quartararo, no pudo esconder su frustración.
🔧 Un V4 que aún no convence
El cambio al V4 representa el mayor giro conceptual de Yamaha en años. Abandonar su tradicional configuración en línea implica rediseñar no solo el motor, sino el equilibrio general de la moto: distribución de pesos, tracción, gestión electrónica y comportamiento aerodinámico. El problema no es solo de adaptación. Es de competitividad pura.
Quartararo fue claro al señalar uno de los déficits más evidentes:
“Es frustrante perder diez kilómetros por hora en las rectas. No solo aquí, también en otros circuitos”.
En una parrilla donde las diferencias son mínimas, diez kilómetros por hora son un mundo.
⚠️ Gestos que dicen más que las palabras
La mañana en Buriram dejó una imagen potente: tras un nuevo fallo técnico en su M1, Quartararo mostró el dedo corazón desde pista. Un gesto que recordó inevitablemente al de Marc Márquez en el GP de Alemania 2023, cuando su relación con Honda estaba ya rota. Más allá de la comparación, el mensaje es evidente. Hay hartazgo.
El propio piloto lo reconoció al finalizar la jornada:
“Ha sido un día duro, más de lo esperado”.
“Intentaremos mejorar mañana”.
Sin dramatismos públicos, pero sin maquillaje. La sensación es que el francés está gestionando un año de transición.
🩺 Lesión, prisas y falta de continuidad
El invierno tampoco ha ayudado. En Sepang, Quartararo sufrió una lesión en el dedo de la mano derecha que requirió cirugía. Forzó la recuperación para estar presente en Buriram, pero el contexto técnico no acompaña. Lo que más preocupa no es solo el rendimiento, sino la falta de estabilidad en el proyecto:
“Este invierno no he hecho dos salidas con la misma moto”.
Cambios constantes de especificación, ajustes, pruebas y problemas mecánicos impiden construir una base sólida. Y sin base, no hay confianza.
🧠 Un año de resistencia antes de 2027
Quartararo sabe que le queda una temporada con Yamaha antes de su esperado traslado a Honda en 2027. El desafío no es únicamente sumar puntos: es preservar su valor como piloto de referencia.
“Hay muchas cosas en las que quiero mejorar y sentirme algo más competitivo. Solo quiero mejorar un poco para que el resultado sea un poco mejor”.
Pero también fue contundente:
“No estoy listo, ni lo estaré dentro de un mes”.
No es una declaración impulsiva. Es una constatación del momento actual.
📉 Yamaha ante una decisión estructural
El proyecto V4 es una apuesta a medio plazo. Yamaha intenta reinventarse para no quedarse atrás en la era moderna de MotoGP. Pero el tiempo no espera. El Mundial comienza en apenas una semana y la moto aún no ofrece garantías. El problema no es solo técnico. Es emocional. Cuando el piloto referente empieza a mostrar frustración visible, el margen de paciencia se reduce.
Buriram debía ser el punto de consolidación antes del inicio del campeonato. Por ahora, ha sido una confirmación de que el camino será más largo de lo previsto. Y en MotoGP, cuando la confianza desaparece, recuperar terreno es más difícil que ganar décimas.
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