El campeón del mundo de 2021 critica sin filtros a la M1 tras otro fin de semana gris en Austin y anticipa una temporada muy larga.
La crisis de Yamaha ya no admite matices. Tras el paso por el Circuito de las Américas, la marca japonesa vuelve a marcharse con más dudas que certezas y con una sensación cada vez más preocupante: no hay rumbo claro. Ni en resultados ni en desarrollo. El mejor reflejo es Fabio Quartararo. El francés cerró el fin de semana sin puntuar, undécimo en la sprint y 17º el domingo, a más de 27 segundos del ganador. Un dato demoledor que evidencia la distancia real con la cabeza.
💥 Quartararo, sin filtro: “No hay nada que sacar”
El campeón de 2021 ya no esconde su frustración. “Realmente, no creo que haya nada que sacar de una carrera como esta”, soltó con crudeza tras bajarse de la moto. Un mensaje directo que refleja el momento crítico del proyecto. Lejos de encontrar soluciones, Quartararo reconoce que el equipo está probando sin rumbo. “Intento hacer cosas diferentes durante la carrera, experimentar… porque estamos tan lejos que puedo probar detalles. Pero está claro que no funciona”, explicó.
⚠️ Una Yamaha sin dirección
Más allá del resultado puntual, lo preocupante es el diagnóstico. Yamaha no solo está atrás, sino que parece no entender por qué. “El equipo no tiene ni idea de cómo mejorar los problemas que tenemos”, afirmó el francés sin rodeos. La nueva M1 con motor V4, llamada a ser el punto de inflexión, no ha dado el salto esperado. Al contrario, la moto sigue mostrando debilidades estructurales frente a Ducati, Aprilia o KTM.
📉 Un proyecto que se queda atrás
Mientras sus rivales evolucionan, Yamaha parece estancada. Quartararo lo explica con datos que preocupan aún más: “Nosotros hemos mejorado medio segundo respecto al año pasado, pero los demás han mejorado un segundo”. La brecha, por tanto, no solo se mantiene, sino que crece. Y eso convierte cada fin de semana en una batalla perdida antes de empezar.
🧠 Temporada larga… y mentalidad de resistencia
Con este escenario, el propio piloto asume que el curso será duro. “Ya estoy esperando que sea una temporada muy larga”, reconoce. El objetivo, ahora, es más mental que competitivo. “Tenemos que mantener la calma. Ya hemos hecho una carrera, queda una menos”, añade, en un intento de relativizar una situación que, deportivamente, es muy delicada.
🔜 Jerez no será la solución
Ni siquiera el cambio de condiciones parece ofrecer esperanza. El próximo paso será el Circuito de Jerez-Ángel Nieto, pero Quartararo tampoco espera milagros. “No sé si será mejor con sol o lluvia. Tenemos que dejar de comparar tiempos”, advierte. Una frase que refleja resignación más que optimismo.
🏁 El futuro ya asoma
En este contexto, el futuro del francés también entra en escena. Con su posible salto a Honda en 2027 sobre la mesa, cada carrera parece un paso más hacia el final de su etapa en Yamaha. Mientras tanto, la realidad es clara: Yamaha está más lejos que nunca. Y lo más preocupante no es la distancia… sino no saber cómo recortarla.
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