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RossiFoto: MotoGP

El nueve veces campeón del mundo revisita su legado y contrasta la espontaneidad de antaño con la profesionalización actual del Mundial.

Valentino Rossi conoce MotoGP como pocos. Héroe generacional, icono del deporte y figura irrepetible, el italiano ha vuelto a reflexionar sobre cómo ha cambiado el Mundial en las últimas tres décadas. En una entrevista concedida a la edición italiana de Rolling Stone, el #46 recordó el espíritu de sus primeros años en la categoría reina y lamentó que el paddock haya perdido aquella energía “canalla” que lo hacía único.

Rossi, quien se considera a sí mismo un puente entre dos eras, asegura que su llegada a las 500cc supuso una pequeña revolución. “He traído juventud a las carreras de motos. Fui el primer piloto moderno, en el sentido de que a los 20 ya estaba en 500”, comentó. Por aquel entonces, la cilindrada máxima era terreno de veteranos aguerridos, hombres con cicatrices y mil batallas. Rossi irrumpió con desenfado, talento puro y un estilo que conectó con una nueva generación de aficionados.

 🟦 “Antes siempre te encontrabas a alguien con una cerveza”

Si algo echa de menos Rossi es el ambiente irrepetible que había en los circuitos. Según él, MotoGP ha ganado en profesionalización, pero ha perdido alma. “La moto siempre fue cosa de locos, pero había gente más adulta”, recuerda. Hoy, aunque la esencia sigue ahí, el día a día es diferente. “Ahora se ha vuelto todo mucho más profesional y a las nueve y media en el paddock no hay un alma viva”.

Ese contraste lo resume con una frase llena de nostalgia: “Al menos antes siempre te encontrabas a alguien bebiendo una cerveza”. Para Rossi, la espontaneidad formaba parte del encanto del Mundial. Y su mayor referente de ese espíritu no es otro que Barry Sheene.

 🟧 Barry Sheene, el verdadero rockstar del motociclismo

La admiración de Valentino por Sheene es bien conocida, pero esta vez fue más allá, describiéndolo como el símbolo máximo del carisma. “Era un piloto súper avanzado, súper estiloso. Venía a las carreras con el Rolls, era amigo de los Beatles, siempre rodeado de mujeres estratosféricas”, contó entre risas. “Era el James Hunt de las motos, pero mejor”.

Rossi recuerda anécdotas tan extravagantes como el bolsillo para cigarrillos que Sheene pidió incluir en su mono Dainese. Si se caía y no podía volver al box, al menos podía encender un cigarro mientras esperaba.

 🟩 Rossi y los cascos: creatividad, caos y superstición

Si Sheene fue la inspiración vital, Valentino se convirtió en un referente estético. El italiano reivindica su papel como pionero en los diseños especiales de casco, una tradición que convirtió cada carrera en Italia en un espectáculo paralelo. “Es algo que casi inventé yo, y ahora lo hacen todos, incluso en Fórmula 1”, asegura.

Lo curioso es que ese proceso, icónico hoy, era un absoluto caos. Rossi explica que trabajar junto a su diseñador de confianza, Aldo Drudi, era una mezcla de pasión, presión y superstición. “Buscábamos ideas no banales, pero la inspiración llegaba tarde. Las mejores gráficas nacían cuando estábamos contra la pared”.

Los patrocinadores, por supuesto, enloquecían: querían ver el diseño con antelación, pero Rossi y Drudi siempre apuraban al límite. “Yo decía sí, sí, lo veréis… pero llegábamos tan tarde que no tenían opción”, confiesa entre carcajadas. “No lo hacíamos a propósito”.

 🟫 Un legado que sigue vivo

Aunque ya no compita en MotoGP, la figura de Rossi sigue pesando como pocas. Su visión mezcla nostalgia, humor y autocrítica, pero también una certeza: la época dorada del “rock and roll” dejó huella. Y él fue uno de sus protagonistas.

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