El madrileño llegó a plantearse no disputar la carrera después de la caída de la Sprint, pero terminó liderando buena parte del GP y subiendo al podio tras aprender a frenar con el dedo corazón. Por la mañana, además, se reunió con Bezzecchi y los responsables de Aprilia para cerrar la polémica del sábado.
Raúl Fernández pasó en menos de 24 horas de no saber si podría correr a subir al podio del Gran Premio de Indonesia. El piloto de Trackhouse afrontó las 27 vueltas de Mandalika con dos dedos fracturados en la mano derecha, modificó completamente su forma habitual de frenar y llegó incluso a liderar la carrera hasta la vuelta 19. Al terminar, tenía pocas dudas sobre la magnitud del esfuerzo: había sido la carrera más dura de su vida.
El domingo adquirió todavía más valor después de todo lo ocurrido el sábado. Fernández había conseguido su primera pole en MotoGP antes de acabar en el suelo en la Sprint tras el incidente con Marco Bezzecchi. La caída no solo terminó con sus opciones aquel día: también puso seriamente en duda que pudiera disputar la carrera larga.
🩹 Raúl se levantó pensando que no podría correr
El estado de su mano era suficientemente preocupante como para que la carrera pasara a un segundo plano. “Esta mañana me levanté pensando que no iba a correr”, reconoció después de la prueba. Por eso, el resultado final quedó relativizado. “Hablar de la carrera es lo menos importante. Siento que he corrido con todo lo que tenía; fue la carrera más dura de mi vida”. El reto no era únicamente soportar el dolor durante 27 vueltas. Fernández tuvo que cambiar uno de los automatismos más básicos de su pilotaje.
✌️ No tenía uno, sino dos dedos rotos
Inicialmente se había conocido una fractura en el índice derecho, especialmente problemática porque es el dedo que utiliza habitualmente para accionar el freno delantero. Pero el domingo desveló que había otra lesión. “Esta mañana me he dado cuenta de que tenía dos dedos rotos, no solo uno”. El índice apenas podía utilizarlo. “Tengo el dedo índice roto, no puedo moverlo. Solo lo he apoyado en la moto”. Fernández había intentado mantener en segundo plano el alcance real de la lesión y concentrarse en encontrar una forma de competir.
🛑 Tuvo que aprender a frenar de nuevo
La solución fue utilizar el dedo corazón para frenar. “Esta mañana tuve que cambiar la forma de frenar y hacerlo con el dedo corazón”. Un cambio aparentemente pequeño que, en una MotoGP, afecta a prácticamente todas las fases de entrada en curva. Fernández tuvo que empezar casi de cero durante el Warm Up. “Me he concentrado en volver a aprender a frenar con un dedo con el que normalmente no lo hago”. Y unas horas después se colocó en la parrilla.
🚀 De dudar si correría a liderar el Gran Premio
El desarrollo de la carrera superó cualquier expectativa previa. Raúl salió bien y tomó la primera posición, manteniéndose al frente mientras intentaba convivir con el dolor y una técnica de frenada que apenas había ensayado. La pole del sábado no había sido casualidad. Trackhouse y Aprilia habían mostrado durante todo el fin de semana un ritmo especialmente competitivo en Mandalika, y Fernández volvió a confirmarlo el domingo. El problema era saber cuánto tiempo aguantaría físicamente.
⏱️ Bezzecchi le alcanza en la vuelta 19
Marco Bezzecchi fue aproximándose progresivamente hasta alcanzar al madrileño. Finalmente, el italiano consiguió superarlo en la vuelta 19 de las 27 previstas. Para entonces, Fernández llevaba ya muchas vueltas luchando contra una mano dañada y una manera poco natural de utilizar el freno. El desgaste empezó a pasar factura.
📉 “A falta de 13 o 14 vueltas no podía más”
Su adaptación también tuvo consecuencias sobre la gestión de los neumáticos. “No estaba frenando como normalmente lo hago y me fui largo varias veces, consumiendo la goma trasera”. Cuanto más avanzaba la carrera, más difícil era mantener precisión en las frenadas. “A falta de 13 o 14 vueltas no podía más, fallaba mucho con las frenadas”. Aun así, consiguió mantenerse en la lucha por las posiciones delanteras y completar la prueba en el podio.
🏆 “Ni de lejos pensaba que podía hacer podio”
El resultado final estuvo muy por encima de las expectativas con las que había amanecido. “Ni de lejos pensaba que podía hacer podio”, admitió. El contraste con el sábado era absoluto. Entonces había celebrado una pole histórica antes de que la Sprint terminara con caída, lesión y enfado. “Ayer fue un día muy bonito y a la vez muy difícil; hoy fue lo contrario”. Esta vez comenzó el día entre dudas y terminó celebrando.
🇦🇺 Phillip Island ya aparece en el horizonte
Fernández tampoco quiere quedarse demasiado tiempo pensando en el dolor o en lo que pudo haber sido en Indonesia. Su atención empieza a desplazarse hacia la recuperación. “Ahora hay que recuperarse bien, porque viene otro circuito muy favorable para nosotros”. El siguiente destino será Phillip Island, un trazado cuyas características pueden volver a permitir a la Aprilia explotar sus puntos fuertes. Y Raúl se marcha de Mandalika con una filosofía bastante clara. “No me voy a dormir cabreado por haberme roto un dedo”.
🤝 Reunión con Bezzecchi para cerrar la polémica
Antes de la carrera también había otro asunto pendiente. Las declaraciones posteriores a la Sprint habían dejado una tensión evidente entre Fernández y Bezzecchi. El español había sido muy crítico con la maniobra del italiano y consideraba que su compañero de marca había actuado de forma poco profesional. El domingo por la mañana se produjo una reunión para rebajar el conflicto. “Somos dos personas que nos quedamos en Aprilia el año que viene y tenemos que dar la mejor imagen para la marca”, explicó Raúl.
🟣 Rivola, Sterlacchini y Brivio intervienen
Después del Warm Up, ambos pilotos se sentaron con responsables importantes del proyecto. “Tuvimos una reunión con Rivola, Sterlacchini y Brivio, y les fui muy claro”. El objetivo era cerrar lo ocurrido el sábado y evitar que la tensión creciera dentro de Aprilia. Según Fernández, funcionó. “Entre todos se calmaron las aguas”.
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