El piloto murciano repasa su evolución esta temporada en MotoGP, su cambio de mentalidad, los retos técnicos de su moto y cómo ha aprendido a gestionar la presión sin perder la ambición.
Circuito de Portimao (Portugal).- Pedro Acosta solo cuenta con dos oportunidades para conseguir su primera victoria en MotoGP. El murciano llega a Portimao en un gran momento después de conseguir varios podios pero con la sensación del trabajo no concluido.
🧠 Un Pedro Acosta más maduro y racional
Pedro Acosta vive un final de temporada diferente al que imaginaba al inicio del año. El piloto murciano reconoce haber cambiado su enfoque y haber ganado en calma y constancia:
“Sí, se me ve más racional, creo. Llegué con el objetivo de luchar por el mundial, pero eso se me fue en la primera carrera. No fue fácil asimilarlo, pero ahora estoy más tranquilo”, confiesa.
El de KTM explica que se marcó una meta realista a mitad de temporada: mantenerse siempre en el Top 5 de cada sesión.
“Me faltaba constancia, ahora la he encontrado. Incluso cuando un fin de semana se complica, intento mantener la línea y no desesperarme”, afirma.
🔄 El cambio de chip: de querer ganar a saber gestionar
🧩 “En Aragón cambié el chip”, cuenta Acosta. A partir de ese punto dejó de obsesionarse con la victoria y empezó a centrarse en aprovechar lo que tenía entre manos.
“En Silverstone salía el 18º y acabé sexto. No fue brillante, pero entendí que debía usar lo poco que teníamos y sacarle el máximo. Si un día era octavo, era octavo. Si otro era quinto, también valía”.
Tras la operación de su brazo y un verano intenso, el murciano encontró un equilibrio que se reflejó en mejores resultados y menos frustración.
💥 “Las caídas forman parte del juego”
🤕 Sobre sus caídas, Acosta muestra la madurez de quien ya entiende la esencia del riesgo en su deporte:
“El que juega al fútbol puede doblarse un tobillo, el que juega al ping pong puede hacerse daño en la muñeca. En MotoGP te caes, y punto. Es parte de lo que hacemos”.
Aunque admite que algunas caídas —como en Tailandia o América— fueron duras, asegura que no las usa como excusa, sino como aprendizaje para mejorar su regularidad.
🏎️ Cuando la técnica se convierte en desafío
⚙️ El joven piloto también habló sobre los problemas técnicos que ha enfrentado, especialmente relacionados con el desgaste del neumático trasero y la electrónica de la moto.
“Sabemos que nuestra moto con el desgaste de la goma está en un momento crítico. Llevamos cinco carreras sufriendo con eso”, comenta.
Sobre el GP de Malasia, fue claro:
“Ese fin de semana fue un cúmulo de frustraciones: tres caídas, pérdida del podio en la sprint y una moto que no giraba como debía. Fue el punto de inflexión para abrir nuevas direcciones de trabajo”.
🧘 La importancia de aceptar el momento
Acosta asegura que su evolución pasa por aceptar los días grises y no perder la cabeza cuando las cosas no salen perfectas.
“Después del verano dimos un paso importante. Incluso cuando me toca ser cuarto o quinto, lo acepto. Antes me quemaba más, ahora pienso con más cabeza. Eso me ayudará cuando tenga que jugarme algo grande”.
El murciano insiste en no dejarse llevar por la presión externa:
“Todo el mundo tiene expectativas, menos yo. Quiero subirme a la moto, ver cómo me siento y trabajar desde ahí. Nada más”.
🔮 Mirando al futuro con los pies en la tierra
Sobre las comparaciones con su histórica victoria en Moto3 en el mismo circuito, Acosta mantiene su enfoque realista:
“No me gusta pensar en lo que hice el año pasado. En Japón tenía muchas expectativas y no sirvió de nada. Quiero ver cómo se comporta la moto este fin de semana y mejorar desde ahí”.
Con esta mentalidad, el ‘Tiburón de Mazarrón’ demuestra que su evolución va más allá del rendimiento en pista: es una cuestión de madurez, constancia y equilibrio mental.
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