El piloto de Ford completa una de las etapas más duras del rally, pierde tiempo pero salva lo esencial: llegar a meta y mantener vivas sus opciones cuando el Dakar empieza a pasar factura de verdad.
El Dakar no siempre premia al más rápido. A veces, simplemente, al que consigue llegar. Y eso fue exactamente lo que logró Nani Roma en la Etapa 10 del Rally Dakar 2026, la última de la temida maratón sin asistencia. Exhausto, dolorido y lejos de los mejores tiempos… pero todavía en la lucha.
El piloto de Ford cerró uno de los días más exigentes del rally con una sensación agridulce. Fue noveno, a más de 20 minutos del ganador, pero sigue tercero en la general, a 12:50 del líder, Nasser Al-Attiyah, cuando solo quedan tres etapas por disputarse.
“No ha sido una buena etapa, pero estoy contento de estar aquí”, resumió Roma en meta.
🏜️ Abrir pista y pagar el precio
La especial empezó con Roma rodando en cabeza, abriendo pista en una zona traicionera de dunas pequeñas donde cada error se paga caro. Durante varios kilómetros, el catalán asumió el papel más ingrato del Dakar moderno: navegar sin referencias mientras otros aprovechan las huellas.
Hasta que llegó el momento crítico.
“Estuvimos una parte de la especial delante, antes de liarla y pasarnos siete u ocho minutos buscando un waypoint”.
En un Dakar tan ajustado, siete minutos son una eternidad, especialmente cuando por detrás venía un Al-Attiyah lanzado, explotando cada kilómetro con terreno ya marcado.
⏱️ Limitar daños en un día cruel
Pese al error, Roma consiguió contener la sangría en una etapa que sacudió con dureza la general y dejó fuera de combate a otros favoritos. Las dunas bajas, aparentemente inofensivas, fueron uno de los grandes enemigos del día.
“Las pequeñas dunas hacen que abrir pista sea muy difícil”, reconoció el piloto de Ford.
La combinación de navegación exigente, desgaste físico y ausencia total de asistencia convirtió la jornada en un filtro brutal.
💥 Dolor, desgaste y cabeza fría
Más allá de los cronos, la Etapa 10 fue una prueba de resistencia en todos los sentidos. Roma no ocultó el estado en el que terminó el día:
“Estoy destrozado, me duele la espalda, he sufrido mucho hoy. Pero esto es parte del juego”.
Palabras que resumen lo que significa sobrevivir a una maratón del Dakar: reparar el coche por la noche, dormir poco y volver a subirse al volante al amanecer sin saber si todo aguantará.
🏁 Seguir vivo cuando otros caen
No fue la etapa soñada. Tampoco la que acercaba a Roma al liderato. Pero sí una de esas jornadas que mantienen viva una opción de victoria cuando otros ya se han despedido del Touareg.
El margen es reducido, el reloj corre en contra y Al-Attiyah parece tener la situación controlada. Pero Roma sigue ahí. Y en el Dakar, seguir ahí después de una maratón así… a veces ya es media victoria.
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