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Foto: RRSS

Aunque McLaren domina en ritmo y velocidad, Red Bull sigue en la pelea gracias a una ejecución impecable que mantiene a Verstappen en la lucha por el título.

McLaren parece tener la velocidad, el impulso y el coche capaz de romper cualquier molde. Lo vemos cada fin de semana: ritmo brutal, confianza absoluta y una agresividad aerodinámica que asusta. Y, aun así, cuando miras la clasificación, hay algo que sigue sin cuadrar del todo. Porque Red Bull —con un coche visiblemente inferior— continúa ahí, pegado, respirando, esperando. No lidera el Mundial, no es el más rápido, pero tampoco se equivoca. Y esa es la diferencia que lo está manteniendo vivo.

La descalificación de McLaren no hizo más que subrayar una verdad que muchos prefieren ignorar: el equipo más rápido no siempre es el que gana… pero el más consistente rara vez pierde. Y ahí es donde Red Bull está librando una batalla que no se ve en los tiempos, pero sí en las tablas de puntos: la de no fallar.

Cada fin de semana, McLaren parece capaz de abrir un hueco enorme. Pero cada fin de semana, algo —una estrategia dudosa, un detalle técnico, una decisión al límite— abre una puerta que Red Bull aprovecha sin piedad. Ellos no tienen el monoplaza más estable, ni el más rápido, ni el más amable con los neumáticos. Pero tienen lo que nadie más parece saber replicar: una ejecución sin grietas.

Una oportunidad de oro a un cazador excelente

Y eso es exactamente lo que le está devolviendo a Verstappen una oportunidad que, sobre el papel, no debería tener. Porque Verstappen no está recortando porque su coche vuele. Está recortando porque el coche de otros tropieza. La constancia de Red Bull le permite sumar cuando no debería, salvar segundos puestos que deberían ser cuartos, convertir fines de semana complicados en puntajes sólidos. Sin errores. Sin dramas. Sin esa volatilidad que sí está lastrando a sus rivales.

Es irónico: el equipo que durante años dominó por pura velocidad ahora se sostiene por pura disciplina. Y en un campeonato donde el margen está en un pañuelo, eso vale más que cualquier actualización aerodinámica.

McLaren puede seguir siendo el coche a batir. Puede seguir liderando carreras, poles y repuntes de rendimiento. Pero mientras Red Bull mantenga este nivel de precisión silenciosa, Verstappen seguirá acercándose. Metro a metro. Punto a punto. Sin prisa… pero sin fallar.

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