Yamaha cierra la pretemporada 2026 lejos de la cabeza y el campeón de 2021 reconoce que la nueva M1 necesita tiempo
La tensión del sábado, con un gesto de frustración evidente sobre la Yamaha en plena pista, dio paso a un domingo más contenido para Fabio Quartararo en el cierre del Test de MotoGP en Buriram 2026. Sin embargo, la calma exterior no oculta la realidad técnica: la nueva Yamaha MotoGP Team con motor V4 sigue lejos del nivel esperado.
El cambio de arquitectura ha igualado a Yamaha con la competencia en concepto, pero no en rendimiento. A una vuelta, los pilotos de Iwata han terminado el test a más de un segundo de la referencia. Y en ritmo de carrera, la situación es incluso más preocupante: la M1 actual está por debajo del nivel mostrado en 2025.
🔧 Un V4 que cambia todo… y no mejora aún los tiempos
Quartararo fue directo al analizar el momento del proyecto:
“Creo que no estamos preparados”.
El francés, campeón del mundo en 2021, admitió que el equipo empieza a vislumbrar una dirección técnica clara, aunque el rendimiento aún no acompaña.
“Empezamos a ver una dirección. Parece que la estamos encontrando, pero en términos de ritmo somos casi un segundo más lentos que el año pasado”.
La comparación con 2025 es especialmente dolorosa. Con buenas condiciones de pista en Buriram, la desventaja no puede justificarse únicamente por factores externos.
📉 De la ilusión de Barcelona a la realidad de Tailandia
Las primeras pruebas del motor V4 en Barcelona, a finales del verano pasado, habían generado optimismo dentro del box japonés. La sensación inicial era que el cambio podía devolver competitividad a la M1.
Sin embargo, la pretemporada ha rebajado las expectativas.
“Creo que todo el mundo esperaba un poco más, sobre todo por cómo fueron las cosas en el primer test con el nuevo motor en septiembre”.
El propio Quartararo reconoce que la percepción interna era distinta hace unos meses.
“A veces las cosas no salen como se espera. Hay que trabajar duro para ser más rápidos”.
⚙️ No es solo el motor: una moto completamente nueva
El problema no se limita a la potencia. El V4 ha alterado por completo el comportamiento de la moto. Distribución de pesos, entrada en curva, tracción y gestión electrónica requieren adaptación.
Yamaha no solo ha cambiado el corazón de la M1; ha modificado su ADN dinámico.
Quartararo identificó una pérdida clave:
“El giro, que era uno de nuestros puntos fuertes, es ahora claramente nuestro punto débil, junto con el agarre trasero”.
La moto que antes destacaba por fluidez en paso por curva ahora lucha por mantener estabilidad y tracción. Una transformación profunda que exige tiempo.
“Hay una combinación de muchas cosas que mejorar para que seamos rápidos”.
🧠 Ajustes y paciencia como único camino
El domingo fue menos emocional y más pragmático. Yamaha se centró en ajustes finos y recopilación de datos.
“Hoy hemos hecho todo lo posible. Nos hemos centrado un poco más en los ajustes. Evidentemente, aún nos llevará tiempo sentirnos cómodos”.
En cualquier transición tecnológica, a veces es necesario aceptar un paso atrás para dar dos adelante. El problema es que, por ahora, solo se percibe el retroceso.
🔥 Un inicio de Mundial cuesta arriba
A pocos días del Gran Premio de Tailandia, la sensación es que Yamaha arrancará 2026 en modo reconstrucción. La velocidad pura y el ritmo largo aún no están donde deberían. Quartararo mantiene la compostura, pero su diagnóstico es claro: el trabajo será largo. La niebla comienza a disiparse en cuanto a dirección técnica. Ahora falta que esa dirección conduzca a resultados. Porque en MotoGP, el tiempo no espera.
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