El conflicto en Oriente Medio puede suponer mucho más que cambios en el calendario para el mundial de F1 con pérdidas millonarias
La Fórmula 1 vive un momento de incertidumbre fuera de la pista. El valor de mercado del campeonato, controlado por Liberty Media, ha caído alrededor de 1.900 millones de dólares desde el inicio del conflicto con Irán, lo que ha despertado nuevas preocupaciones sobre el futuro de las carreras programadas en Oriente Medio, una región que se ha convertido en pieza clave dentro del calendario del campeonato.
La temporada 2026 comienza este fin de semana en Melbourne, Australia, con la primera de las 24 pruebas previstas. Sin embargo, antes incluso de que el campeonato arranque oficialmente, la tensión geopolítica ya proyecta dudas sobre varias citas importantes del calendario. En particular, los Grandes Premios de Baréin y Arabia Saudí, programados para el próximo mes, se encuentran bajo la sombra de un conflicto que se está intensificando en la región. Más adelante, ya en la recta final del campeonato, también están previstas las carreras de Catar y Abu Dabi, tradicionalmente encargadas de cerrar la temporada.
La caída de sus acciones
La reacción de los mercados no se ha hecho esperar. Las acciones de Liberty Formula One, la empresa que gestiona los derechos comerciales de la competición, han caído más de un 7% en la Bolsa de Nueva York en lo que va de semana. Aunque por ahora la Fórmula 1 mantiene su calendario sin cambios, el mundo del automovilismo ya ha vivido un primer movimiento preventivo: la Federación Internacional del Automóvil (FIA) decidió posponer la carrera de los 1812 kilómetros de Catar, que debía celebrarse entre el 26 y el 28 de marzo como prueba inaugural del Campeonato Mundial de Resistencia 2026.
Momento duro tras una exposición global
Todo esto ocurre en un momento de fuerte crecimiento para la Fórmula 1 como negocio global. En los últimos años el campeonato ha experimentado un importante auge de popularidad, especialmente en Estados Unidos. El éxito de la serie documental de Netflix “Fórmula 1: Drive to Survive” y el reciente estreno de la película “F1: La Película” han contribuido a ampliar el público del deporte y a atraer nuevos inversores.
Este crecimiento se refleja también en los mercados financieros. A pesar de la reciente caída bursátil, la capitalización de la Fórmula 1 sigue superando los 21.000 millones de dólares. Cuando Liberty Media adquirió el campeonato en 2017, pagó aproximadamente 4.400 millones por el negocio, lo que muestra el enorme aumento de valor que ha experimentado en menos de una década.
Dentro de esa expansión, Oriente Medio ha pasado a desempeñar un papel fundamental. El primer Gran Premio de la región se disputó en Baréin en 2004, y desde entonces la presencia de estos países en el calendario ha ido aumentando progresivamente. Actualmente, la Fórmula 1 celebra cuatro carreras en la zona: Baréin, Arabia Saudí, Catar y Abu Dabi.
La importancia de Oriente Medio en la F1
La influencia de la región no se limita solo a los circuitos. Los fondos soberanos de Oriente Medio también han ganado peso dentro de la estructura de varios equipos. El Fondo de Inversión Pública de Arabia Saudí mantiene una participación minoritaria en Aston Martin, mientras que el fondo soberano de Baréin, Mumtalakat, junto con la firma de inversión de Abu Dabi CYVN Holdings, controla el equipo McLaren.
No sería la primera vez que un conflicto o una crisis política afecta a la Fórmula 1 en esta zona del mundo. En 2011, el Gran Premio de Baréin, que debía inaugurar la temporada, fue cancelado debido a los disturbios civiles que sacudieron el país durante la Primavera Árabe. La FIA tomó la decisión apenas tres semanas antes de la fecha prevista para la carrera.
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