El italiano, brillante hace una semana en Japón, se hunde en Indonesia: fuera de Q2, 16º en parrilla y 14º en la carrera corta, a 29 segundos del ganador. “Lo de hoy es inaceptable… y no depende de mí”, avisa.
Siete días después de su fin de semana perfecto en Motegi, Pecco Bagnaia vivió su sábado más negro de 2025 en Mandalika: fuera de Q2, 16º en parrilla y 14º en la Sprint, a 29 segundos del ganador Marco Bezzecchi y a 13 del penúltimo. El italiano, desbordado por los problemas de su GP25, dejó un mensaje tan contundente como inquietante: “Lo de hoy es inaceptable… y no depende de mí”.
🔎 El desplome, en datos claros
Sin ritmo desde el semáforo y sin vuelta limpia en clasificación, Bagnaia quedó atrapado en tráfico y en una moto que “se movía” a cada aceleración y frenada. Del brillo de Japón pasó al lodo de Lombok:
“La única fortuna es que lo de Motegi ocurrió, e hice el mejor fin de semana posible. Sé que no tengo nada que demostrar. Lo de hoy está fuera de mi control. He dado todo, como siempre”.
🧩 Mandalika, una trampa técnica para la GP25
El asfalto abrasivo, el calor extremo, el trasero Michelin con carcasa reforzada y la ausencia de discos de 355 mm tensaron el paquete de Ducati. Resultado: una moto nerviosa, con spin, pumping y menos confianza en la entrada.
“Tenía movimientos imparables en la moto. Muchas veces tuve que cerrar gas, otras me quedé sin frenos… Rodar así es peligroso. Lo de hoy es inaceptable. Iré al box a hablar”.
Preguntado si el foco era Michelin, negó con la cabeza:
“Es a nivel técnico”, deslizó, apuntando al garaje.
🎙️ Bagnaia, sin filtros: las frases que explican su frustración
“¿Es la misma moto que en Motegi? Definitivamente, sí. La sensación no lo es, así que no estoy pilotando: soy un pasajero. No puedo controlar nada, solo hay muchísimo movimiento.”
“Creo que cuatro veces llegué a la curva 10 sin frenos. Tres veces tuve que cerrar el gas por las sacudidas. Es difícil imaginar un fin de semana así después de lo que pasó hace una semana.”
“Por suerte tuvimos Motegi, así toda duda sobre mí desaparece. No tengo nada más que demostrar esta temporada. Cuando me sentí bien con la moto, lo gané todo ese fin de semana. Ahora he vuelto a la sensación de Misano.”
“Terminé a 30 segundos del líder y a 13 del penúltimo. No lo entiendo. Llegamos aquí con la misma moto de Motegi y, teóricamente, debería funcionar. No lo hace.”
“Ojalá mañana la sensación sea como hace una semana solo para poder acabar en el ‘top-5’. Si no, estaré del 15 al 20 otra vez, como hoy.”
“En la qualy empujé a tope y acabé 16º. Algo ha dejado de funcionar.”
Sobre el tipo de fallos:
“Todo, sinceramente. No puedo frenar porque pierdo el tren delantero en casi cada curva. No puedo abrir gas porque patina muchísimo. La moto vibra y se sacude. Es muy extraño.”
¿Problema técnico puntual?
“No creo que sea un único problema técnico. Es algo fuera de mi control.”
🧭 Lectura deportiva: del pico de Motegi al valle de Lombok
El contraste en solo seis días expone el talón de Aquiles de la GP25 cuando cambia la ventana de neumáticos y frenada. Mientras Aprilia (Bezzecchi) impuso ritmo, KTM (Acosta) estuvo en la pelea y las GP24 (Aldeguer, Álex Márquez) se adaptaron mejor, Bagnaia fue el peor Ducati de fábrica: sin Q2, sin confianza y sin puntos.
🚦 Lo que viene: urgencia de base estable
Con el título ya decidido, el subcampeonato está en juego. Para Bagnaia, el paso inmediato es blindar la base de Motegi, entender por qué “la misma moto” reacciona distinto y recuperar constancia. Su conclusión marca la hoja de ruta:
“Yo no puedo explicarlo; quiero que me lo expliquen también.”
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