El histórico asesor revela cómo la lucha de poder tras la muerte de Mateschitz cambió el rumbo del equipo y precipitó un terremoto en la cúpula.
La sacudida llegó poco después del Gran Premio de Abu Dhabi. Sin previo aviso, Red Bull anunció la salida inmediata de Helmut Marko, una de las figuras más influyentes y longevas del proyecto, pese a tener contrato en vigor. Un movimiento que confirmó lo que desde hacía meses se intuía en el paddock: la estabilidad interna del equipo campeón estaba seriamente dañada.
Lejos de marcharse en silencio, Marko ha decidido hablar. Y lo ha hecho dejando al descubierto una guerra de poder soterrada que se gestó tras la muerte de Dietrich Mateschitz, fundador de Red Bull, y que tuvo como principal antagonista a Christian Horner, jefe del equipo durante más de dos décadas.
⚙️ El origen del conflicto tras la muerte de Mateschitz
Marko recuerda que Red Bull Racing nació en 2005 como un proyecto claramente controlado desde Austria. “Las decisiones importantes siempre se tomaban aquí”, ha explicado, remarcando que Horner era el jefe visible, pero no el centro del poder real. Todo cambió en 2022, cuando la salud de Mateschitz empezó a deteriorarse y el equilibrio interno se rompió.
Según el austriaco, Horner detectó ese vacío de poder y comenzó a moverse para ganarse el respaldo del copropietario tailandés Chalerm Yoovidhya, con la intención de tomar el control total de la estructura deportiva. Marko, por su parte, se erigió como defensor del legado original del equipo.
🧨 Maniobras, filtraciones y acusaciones cruzadas
El enfrentamiento fue mucho más allá de simples discrepancias deportivas. Marko sostiene que en los últimos años se produjo un clima interno “muy desagradable”, marcado por filtraciones interesadas y mensajes diseñados para debilitar su figura. Entre ellos, supuestas declaraciones sobre retrasos en el desarrollo del motor o la posible pérdida de socios estratégicos. “Nunca dije nada de eso”, insiste Marko, convencido de que esas informaciones se utilizaron como arma política para apartarlo. El asesor también recuerda episodios polémicos relacionados con pilotos y tensiones internas que, a su juicio, respondían a una estrategia de desgaste. La ruptura era ya irreversible.
🏁 El despido de Horner y un coste deportivo elevado
La salida de Christian Horner, confirmada meses antes de la marcha de Marko, puso fin a la batalla, pero no dejó sensación de victoria. El propio Marko reconoce que la decisión llegó tarde y que el equipo pagó un precio deportivo por ello. Está convencido de que, de haberse actuado antes, Red Bull habría reaccionado con mayor rapidez a los problemas de rendimiento en pista. Incluso llega a deslizar que Max Verstappen podría haber sumado otro título mundial si la estructura hubiese recuperado antes la estabilidad.
🔄 El papel clave de Yoovidhya
El desenlace llegó cuando Chalerm Yoovidhya retiró su apoyo a Horner. Según Marko, fue decisivo poder demostrar incoherencias y contradicciones internas que terminaron por inclinar la balanza. Con ese respaldo perdido, la continuidad del jefe de equipo se volvió insostenible. Paradójicamente, ese mismo giro de poder acabó afectando también al propio Marko, que terminó saliendo del proyecto que ayudó a construir desde sus cimientos.
🧠 Un final que explica muchas cosas
La salida de Helmut Marko no es un simple relevo generacional. Es el epílogo de una lucha interna profunda, marcada por la ausencia del líder fundador y por ambiciones cruzadas en uno de los equipos más dominantes de la era moderna. Red Bull inicia ahora una nueva etapa. Pero las palabras de Marko ayudan a entender por qué, incluso en la cima, nada estaba tan controlado como parecía.
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