El catalán ha ganado cuatro de las últimas seis citas desde que reapareció tras su operación del 10 de mayo, pero su rendimiento esconde una realidad física mucho más complicada.
Cuatro victorias en las últimas seis citas y tres dobletes en Hungría, Alemania y Aragón podrían dibujar la imagen de un Marc Márquez completamente recuperado. La realidad física que se esconde detrás de esos resultados es radicalmente distinta. Su brazo derecho continúa seriamente limitado y, según el doctor Samuel Antuña, se encuentra “en torno a un 50% de su capacidad”.
Márquez regresó a la competición en Italia menos de tres semanas después de someterse a una nueva intervención en su hombro derecho el pasado 10 de mayo. Desde entonces, sus resultados han alimentado inevitablemente preguntas sobre hasta qué punto continúa realmente condicionado por la lesión.
El propio piloto ha mostrado su cansancio ante el tema —“estoy cansado de hablar de mi brazo”— y recientemente dejó que una fotografía hablara por él. En una imagen publicada durante uno de sus entrenamientos, con el torso descubierto, resulta visible la importante diferencia muscular existente en la zona de su hombro derecho. No es únicamente una cuestión estética. El doctor Samuel Antuña, uno de los médicos de confianza del #93, ha detallado en una entrevista a El Periódico de Cataluña la dimensión de unas secuelas que condicionan el día a día de un piloto que, pese a todo, ha vuelto a ganar carreras en MotoGP.
🩻 “La caída de Indonesia supuso volver a empezar”
Para entender la situación actual hay que regresar al 5 de octubre de 2025. Márquez acababa de completar una temporada dominante que terminó con su noveno título mundial cuando sufrió un grave accidente en Indonesia tras ser arrollado por Marco Bezzecchi. Hasta ese momento, las consecuencias de las anteriores lesiones del brazo derecho estaban razonablemente compensadas. El accidente cambió completamente el escenario.
“La caída de Indonesia supuso volver a empezar”.
Así resume Antuña el impacto que tuvo aquel episodio sobre un brazo que llevaba años acumulando operaciones y procesos de rehabilitación. El accidente provocó una luxación acromioclavicular asociada a una fractura en la base de la coracoides. Una lesión especialmente delicada para alguien que necesita soportar enormes fuerzas sobre el tren superior mientras pilota una MotoGP.
🚑 Cuatro meses para recuperar la estabilidad del hombro
La prioridad inicial fue conseguir que la clavícula volviera a quedar correctamente estabilizada.
“Una luxación así, para alguien que pilota a 350 kilómetros por hora, es muy importante que se cure bien, para que no tenga secuelas, pues los músculos del hombro se fijan en la clavícula y, si la clavícula no queda estable, puede dar problemas”.
La recuperación necesitó tiempo.
“La luxación se curó, aunque tardó cuatro meses en estar bien”.
Sin embargo, aquel no era el único daño provocado por la caída. Había otro problema que terminaría obligando a Márquez a regresar al quirófano meses después.
🦴 Un antiguo fragmento óseo complicó todavía más la lesión
El impacto de Indonesia afectó también al resultado de una intervención realizada años atrás. Según Antuña, la caída provocó el desplazamiento secundario de un fragmento de hueso que se había utilizado anteriormente para estabilizar ese mismo hombro. Márquez continuó compitiendo, pero las dificultades fueron aumentando.
“Marc siguió compitiendo, pero con dificultades para controlar el brazo, provocándole dolor y caídas. Fue entonces cuando detectamos el problema”.
La situación desembocó en una nueva intervención el 10 de mayo de 2026, después de la primera operación realizada tras el accidente, el 14 de octubre de 2025. El historial resulta especialmente significativo: la última intervención se convirtió en la séptima operación en su brazo derecho desde 2020.
💥 Indonesia deshizo parte del camino recorrido
La gravedad de la situación actual contrasta con el punto al que Márquez había conseguido llegar antes de aquel accidente. Su brazo tampoco era completamente normal entonces, pero las secuelas estaban suficientemente compensadas como para permitirle competir al máximo nivel y dominar la temporada 2025.
“Antes del accidente de Indonesia, toda la lesión del brazo estaba muy bien compensada. No estaba perfecto, pero estaba bien y, tras aquel percance, se descompensó”.
Ese matiz ayuda a entender por qué Márquez habla actualmente de encontrar su “nuevo 100%”. El objetivo ya no consiste necesariamente en recuperar el brazo que tenía antes de sus lesiones, sino en descubrir hasta dónde puede llegar con las limitaciones que han quedado y adaptar su pilotaje a ellas.
📸 La fotografía de Marc Márquez que muestra la atrofia
Los resultados pueden hacer que esas limitaciones pasen desapercibidas. Su propio cuerpo, no. Márquez publicó recientemente varias imágenes de sus últimas semanas y una de ellas llamó especialmente la atención. Durante una sesión de entrenamiento aparece con el torso descubierto y deja a la vista la diferencia entre ambos hombros. La atrofia de la zona derecha es claramente apreciable, una consecuencia visual de todos los problemas acumulados desde 2020 y agravados después del accidente de Indonesia.
La imagen apareció además después de semanas en las que el piloto había tenido que responder repetidamente a preguntas sobre su estado físico. Su rendimiento sobre la Ducati puede invitar a pensar que el problema ha desaparecido. La fotografía demuestra que ganar carreras y estar físicamente recuperado son dos cosas muy diferentes.
⚠️ “No tiene un brazo normal, ni lo volverá a tener nunca”
El diagnóstico de Antuña es especialmente contundente cuando habla del futuro. El proceso continúa y todavía existe margen para conseguir mejoras, pero el médico no contempla recuperar un brazo completamente normal.
“Estamos inmersos en un proceso que es lento y que, ahora, está algo mejor de cómo estaba pero, para nada tiene un brazo normal, ni lo volverá a tener nunca”.
Para ilustrar hasta dónde llegan las limitaciones, el cirujano utiliza una actividad completamente alejada de MotoGP.
“A Marc le cuesta jugar a pádel, con eso se lo digo todo”.
Una circunstancia todavía más llamativa cuando se compara con lo que consigue hacer cada fin de semana sobre una moto.
🎾 “Si Marc fuese Carlos Alcaraz, habría tenido que retirarse”
Antuña lleva la comparación todavía más lejos. El médico considera que las características del motociclismo permiten a Márquez compensar parte de sus carencias físicas mediante otras cualidades, algo que sería mucho más difícil en determinados deportes.
“Si Marc fuese Carlos Alcaraz, habría tenido que retirarse del tenis profesional. Podría jugar a tenis, pero como un aficionado”.
La comparación ayuda a dimensionar la pérdida funcional que arrastra el piloto. En MotoGP, Márquez puede modificar movimientos, recurrir a otros grupos musculares y explotar su técnica para compensar parte de esa limitación. Eso no significa que el brazo haya recuperado su capacidad.
💪 “Ese brazo está muy limitado en fuerza”
Poner un porcentaje exacto a la condición física del #93 tampoco resulta sencillo. Márquez ha desarrollado durante años mecanismos para suplir aquello que su brazo derecho ya no puede hacer de manera convencional. Antuña lo explica así:
“Ponerle un valor real al brazo de Marc es imposible, porque él tiene una gran capacidad para suplir sus carencias”.
Pero hay un aspecto en el que la pérdida resulta evidente: la fuerza, especialmente en el bíceps.
“Lo que sí puedo decirle es que ese brazo está muy limitado en fuerza; sobre todo del bíceps. Yo diría que ese brazo está en torno a un 50% de su capacidad”.
Una cifra que adquiere otra dimensión al observar los resultados que Márquez está consiguiendo.
🏆 Cuatro victorias en seis citas con un brazo lejos de su plenitud
Desde su reaparición, Márquez ha encadenado cuatro victorias en las seis siguientes citas, incluyendo tres fines de semana especialmente contundentes en Hungría, Alemania y Aragón. En MotorLand volvió a llevarse todo. El nueve veces campeón consiguió la victoria en la Sprint y repitió el domingo para sumar los 37 puntos disponibles, un resultado que le permitió ascender hasta la segunda posición del campeonato y situarse a solo 19 puntos de Jorge Martín. Todo ello mientras continúa aprendiendo a competir con un cuerpo diferente al que tenía antes de Indonesia.
🔄 Encontrar el “nuevo 100%” de Marc Márquez
Ese es precisamente uno de los conceptos que más ha repetido Márquez durante su recuperación. Su antiguo cien por cien puede que ya no exista. Después de siete intervenciones desde 2020 y de un accidente que volvió a desestabilizar un hombro que había conseguido compensar, el desafío consiste en encontrar cuál es ahora su máximo posible.
Y ese máximo no necesariamente se mide únicamente en fuerza muscular. Su capacidad para adaptar el pilotaje, modificar movimientos y aprovechar otras partes del cuerpo permite que el resultado sobre la pista sea muy superior a lo que podría sugerir una valoración estrictamente clínica del brazo.
Marc Márquez está ganando otra vez, ha vuelto a meterse de lleno en la pelea por el Mundial y viene de conseguir un pleno en Aragón. Pero detrás de esas victorias permanece una realidad que su propio cirujano no intenta suavizar: su brazo derecho no volverá a ser normal y, en términos de capacidad, estima que se encuentra alrededor del 50%.
Quizá ahí esté también la mejor explicación de ese “nuevo 100%” que busca Márquez: no recuperar el brazo que tenía, sino descubrir hasta dónde es capaz de llegar con el que tiene ahora.
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